La Comunidad Internacional Bahá'í (BIC, en sus siglas en inglés) es una organización no gubernamental (ONG) que abarca y representa a la comunidad mundial de la Fe Bahá'í, que incluye más de seis millones de hombres y mujeres de más de 2,100 grupos étnicos y casi toda nacionalidad, nivel económico, oficio y profesiones. Hay comunidades Bahá'ís importantes en 235 países y territorios, de los cuales 182 están organizadas como afiliadas nacionales o regionales con más de 12,500 comunidades locales organizadas (hasta 2006). Como ONG en las Naciones Unidas, la Comunidad Internacional Bahá'í es una asociación de cuerpos administrativos nacionales conocidos como Asambleas Espirituales Nacionales.
La comunidad Bahá’í persigue la siguiente visión:
“Una comunidad mundial en la cual todas las barreras económicas se han destruido permanentemente y la interdependencia del capital y los trabajadores se ha reconocido definitivamente; en la cual el clamor del fanatismo y pugna religiosos han sido callados por siempre; en la cual la llama de la animosidad racial finalmente se ha extinguido; en la cual un único código de leyes –el producto del juicio concienzudo de los representantes federados del mundo- tendrá como su sancionador la instantánea y coercitiva intervención de las fuerzas combinadas de las unidades federadas; y finalmente una comunidad mundial en la cual la furia de un nacionalismo caprichoso y militante se ha transmutado en una conciencia consumada de ciudadanía mundial.”
-Shoghi Effendi, La Meta de un Nuevo Orden Mundial, 1931
El trabajo de la Comunidad Internacional Bahá’í, a través de las redes de Oficinas de Asuntos Externos u Oficinas de Información Pública, como representantes de las comunidades bahá’ís a nivel nacional, planifica, desarrolla e implementa proyectos relacionados a los temas de: Derechos Humanos, Liderazgo Moral, Avance de la Mujer, Prosperidad Global y recientemente, Medio Ambiente. A la vez, promueve el Diálogo Interreligioso.
Desde la perspectiva bahá’í, “El origen de los derechos humanos es el conjunto de cualidades, virtudes y poderes que Dios ha otorgado a la humanidad sin discriminación de sexo, raza, credo o nación. El propósito de la existencia humana es la realización de las potencialidades de este don divino. La obligación y el derecho de vivir en una sociedad moral se han vuelto cruciales, es una prueba de nuestra voluntad de sobrevivir.
-Declaración Bahá'í sobre obligaciones y derechos humanos, Presentada a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, 1947
Liderazgo Moral
Como bahá’ís, “Estamos convencidos de que el establecimiento de un mundo en paz es una tarea que ahora está en las manos de los líderes de las naciones del mundo, dadas las enormes responsabilidades que les han sido confiadas.
Actualmente su desafío es restaurar la confianza y la seguridad que sus ciudadanos deben tener en ellos, su gobierno y las instituciones de orden internacional, por medio de su integridad personal, propósito sincero y el compromiso inquebrantable con los más altos principios de la justicia y el imperativo de un mundo con ansias de unidad. La Paz Mayor que tanto tiempo visualizaron los pueblos y las naciones del mundo, está a nuestro alcance.”
-Declaración de la Comunidad Internacional Bahá’í, en ocasión del 60º aniversario de la ONU.
Prosperidad Global
La visión de desarrollo, que la comunidad bahá’í ha adoptado, está basada en un llamamiento que Bahá’u’lláh mismo realizara hace más de cien años: ‘Preocupaos fervientemente de las necesidades de la edad en que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y requerimientos’.
“Puesto que el cuerpo de la humanidad es uno e indivisible, cada miembro de la especie nace al mundo como garantía del conjunto. Este fideicomiso constituye el cimiento moral de la mayoría de los otros derechos -principalmente los sociales y económicos- que los instrumentos de las Naciones Unidas tratan de definir de modo semejante. La seguridad de la familia y del hogar, la propiedad y el derecho a la intimidad están todos implicados en tal fideicomiso. Las obligaciones por parte de la comunidad se extienden a la provisión de empleo, atención a la salud mental y física, salarios justos, descanso y recreo, y a toda una legión de otras expectativas razonables que albergan los miembros de la sociedad.”
-Casa Universal de Justicia, Prosperidad Mundial
Avance de la Mujer
La Comunidad Bahá'í está comprometida con la integración de la mujer en todos los aspectos de la sociedad, como principio básico de las enseñanzas, es por ello que asegura que “uno de los requisitos más importantes, aunque menos reconocido, para la paz es la emancipación de la mujer, la igualdad plena entre los sexos. La negación de tal igualdad perpetra una injusticia contra la mitad de la población del mundo y promueve en los hombres hábitos y actitudes dañinos que se llevan del seno familiar al lugar de trabajo, a la vida política y finalmente a las relaciones internacionales. No hay bases morales, prácticas o biológicas, que justifiquen tal negación. Sólo cuando se incorpore a la mujer plenamente en todos los campos de la actividad humana, se creará el clima moral y psicológico en el cual podrá emerger la paz internacional.”
-Promesa de la Paz Mundial, declaración de la Casa Universal de Justicia, octubre de 1985
Cambio Climático
En los escritos bahá’ís, el tema del medio ambiente tiene relación importante en el plano espiritual, y el conjunto humano es visto como un todo orgánico. Estos mismos sugieren planteamientos en cuanto a la conservación y a la protección de los recursos, puesto que “No podemos segregar al corazón humano del ambiente que nos rodea, diciendo que cuando uno de ellos se reforme, todo mejorará. El ser humano es una parte orgánica del mundo. Su vida interna moldea el medio ambiente, y es a la vez, profundamente afectada por él. El uno actúa sobre el otro y cada cambio duradero en la vida humana es resultado de estas interacciones mutuas”. -Shoghi Effendi
Diálogo Interreligioso
"La religión" -afirma Bahá'u'lláh- "constituye el medio más potente para el establecimiento del orden y la tranquilidad de cuantos habitan en la Tierra".
La religión ejerce un influjo poderoso en todas las sociedades. A lo largo de la historia, ha demostrado ser la fuerza principal desencadenante del progreso social, fuerza que motiva a las personas a que desarrollen cualidades espirituales y que hace posible que éstas se sacrifiquen por sus semejantes y por el mejoramiento de sus comunidades.
Los principios espirituales y universales que atesora la religión –la tolerancia, la compasión, el amor, la justicia, la humildad, el sacrificio, la honradez, la unidad y la entrega al bienestar de los demás- son la base de toda civilización progresiva.
“¡Oh Pueblo de la Tierra!... Relacionaos con los seguidores de todas las religiones en un espíritu de amistad y compañerismo. Así brilló el sol de su sanción y su autoridad sobre el horizonte del decreto de Dios, el Señor de los mundos.”
- Bahá’u’lláh
Entre los esfuerzos para el establecimiento de la unidad, y por ende, la paz verdadera, la Comunidad Bahá’í de El Salvador está representada en la Red Global de Religiones a favor de la Niñez (Global Network of Religions for Childrens - GNRC), desde la que promueve el diálogo interreligioso a través de la tolerancia, la integración y la creación de una cultura de paz.