El meteoro sobre el horizonte de Shiraz
La última noche del Báb en la prisión del cuartel de Tabríz no fue una noche triste, sino de alegría. Él se veía al final de un largo camino y llegando a la ciudad de Sus deseos. En la misma noche de Su Declaración había deseado el sacrificio por Su Bienamado:
“De la nada absoluta, oh grande y omnipotente Maestro, Tú, por medio de la celestial potencia de Tu fuerza, Me has hecho surgir y levar para proclamar esta Revelación. Sólo en Ti he puesto Mi fe; no he dependido de ninguna voluntad más que de Tu voluntad… ¡Oh Tu Jirón de Dios! Me he sacrificado totalmente por Ti. He anhelado el martirio en el sendero de Tu amor.” El Báb
(Dispensación de Bahá’ú´lláh)
El martirio del Báb tuvo lugar el mediodía del domingo, 09 de julio de 1850, el vigésimo octavo de Sha’bán, del año 1266 d.h., treinta y un años lunares, con siete meses y veintisiete días, contados desde el día de Su nacimiento en Shíráz.
“No temáis”, repuso el indomable Espíritu del Báb. “He venido a este mundo a rendir testimonio de la gloria del sacrificio. Sois conscientes de la intensidad de Mi anhelo; comprendéis el grado de Mi renuncia. Más aún, rogad al Señor vuestro Dios que apresure la hora de Mi martirio y que acepte Mi sacrificio. Alborozaos, pues Nos y Quddús seremos ambos sacrificados en el altar de nuestra devoción hacia el Rey de Gloria. La sangre que es nuestro destino derramar en Su sendero regará y revivirá el jardín de nuestra felicidad inmortal. Las gotas de esta sangre consagrada serán la simiente de la cual surgirá el poderoso Árbol de Dios, el Árbol al abrigo de cuya omnímoda sombra se acogerán todos los pueblos y linajes de la tierra. No os aflijáis, por tanto, si quiero partir de esta tierra, pues me apresuro a cumplir Mi destino”
He aquí bellas palabras sobre el Báb.
Fuente: Rompedores del Alba
“¿Quién no se sentía atraído por el espíritu cortés de Mírzá ‘Alí-Muhammad? Su pesarosa vida de persecuciones; Su juventud y pureza de conducta; Su valor y paciencia sin queja ante las desgracias, su completa abnegación, el vago ideal de un estado mejor de cosas que podía discernirse a través de las expresiones oscuras y místicas del Bayán; pero sobre todo, su trágica muerte, todo ello sirve para poner nuestras simpatías a favor del joven Profeta de Shíráz. El irresistible encanto que le valieron tal devoción en vida todavía perdura y continúa ejerciendo su influjo en la mente del pueblo persa” (E.G. Browne, “The Bábís of Persia”, Journal of the R.A.S., 1899, p. 933).
“Son pocos los que creen que con aquellas medidas sanguinarias ha de cesar la propagación de las doctrinas del Báb. Hay un espíritu de cambio entre los persas, que ha de poner su sistema a salvo; más aún, sus doctrinas revisten atractivo para los persas. Aunque ahora, sometidos y obligados a ocultarse en las ciudades, se conjetura que el credo del Báb, lejos de debilitarse, se expande día a día” (Lady Sheil, Glimpses of Life and Manners in Persia, p. 181).
Narracción de Nabil:
“De pie, la vida en la mano, estoy listo; ojalá por ventura, mediante la amorosa bondad y gracia de Dios, esta Letra revelada y manifiesta pueda ofrendar Su vida como un sacrificio en el sendero del Punto Primordial, la Palabra Más Exaltada ” Bahá’u'lláh

