Constribuyendo a la construcción
de la comunidad

Desde el nacimiento de la Fe Bahá'í en el siglo XIX, un número creciente de personas han encontrado en las enseñanzas de Bahá'u'lláh una convincente visión de un mundo mejor. Muchos han obtenido percepciones de estas enseñanzas—por ejemplo, sobre la unidad de la humanidad, la igualdad entre mujeres y hombres, la eliminación de los prejuicios, la armonía de la ciencia y la religión—y han tratado de aplicar los principios bahá'ís a su vida y al trabajo. Otros han ido más lejos y han decidido unirse a la comunidad bahá'í y participar en sus esfuerzos por contribuir directamente a la realización de la extraordinaria visión de Bahá'u'lláh, para la llegada de la humanidad a la edad de madurez.

Los bahá'ís provienen de todas las clases sociales: jóvenes y viejos, hombres y mujeres, por igual, viven unidos unos con otros en todos los países y pertenecen a todas las naciones. Comparten el objetivo común de servir a la humanidad y perfeccionar sus vidas interiores de acuerdo con las enseñanzas de Bahá'u'lláh. La comunidad a la que pertenecen es una comunidad de aprendizaje y acción, libre de cualquier sentimiento de superioridad o pretensión de una comprensión exclusiva de la verdad. Es una comunidad que se empeña en cultivar la esperanza acerca del futuro de la humanidad, por fomentar el esfuerzo con propósito, y en celebrar los esfuerzos de todas aquellas personas alrededor del mundo que trabajan para promover la unidad y aliviar el sufrimiento humano.

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Programa Educativo Espiritual para la niñez

Un papel fundamental de la familia es criar a los niños de manera que puedan asumir la responsabilidad tanto para su propio crecimiento espiritual como para su participación en el avance de la civilización. Los padre, quienes tienen la responsabilidad primordial de la crianza de su hijos, han de ser siempre conscientes de su deber en este sentido. Pero la educación de los niños no es solo responsabilidad de los padres. La comunidad también tiene un papel importante que desempeñar y, por lo tanto, la comunidad bahá'í le presta mucha atención al tema. De hecho, las clases para la educación espiritual y moral de los niños, que están abiertas a todos, suelen ser una de las primeras actividades que realizan los bahá'ís en una localidad.

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Programa de Empoderamiento espiritual para prejóvenes

Un concepto fundamental en las enseñanzas bahá'ís es que el refinamiento del carácter interno y el servicio a la humanidad son facetas inseparables de la vida.

Los bahá'ís han llegado a apreciar el funcionamiento de un doble propósito que es fundamental para sus vidas: dar atención a su propio crecimiento espiritual e intelectual y contribuir a la transformación de la sociedad.

Este doble propósito ayuda a dar forma a los esfuerzos de los bahá'ís en todas las áreas. Así, por ejemplo, se espera que no solo oren y reflexionen diariamente en sus vidas personales sino que también hagan esfuerzos para impregnar su entorno de un espíritu devocional; se les pide que lo hagan no solo para profundizar su propio conocimiento de la fe, sino también para que compartan con los demás las enseñanzas de Bahá'u'lláh; que no sean exhortados únicamente a resistir los dictados del yo en sus propias vidas, sino también a que aprendan a luchar con coraje y humildad para revertir las tendencias de una cultura que glorifica la autosatisfacción y erosiona los cimientos de la solidaridad.

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Programa Educativo Espiritual para jóvenes y adultos

El desarrollo de las cualidades espirituales que nos ayudan a cada uno en nuestro viaje eterno hacia Dios está en el centro de la vida espiritual. En este mundo, el cultivo de esas cualidades es inseparable del perfeccionamiento constante de nuestra conducta en la que nuestras acciones llegan a reflejar cada vez más la nobleza y la integridad con la que cada ser humano ha sido dotado.

Las cualidades espirituales se desarrollan dentro de una matriz de creciente amor y conocimiento, y de conformidad con la ley divina. Al permitir que el conocimiento de Dios aumente en nuestras mentes y corazones, las cualidades de nuestra naturaleza superior comienzan a florecer. Con mayor claridad, cada vez discernimos entre lo que es propicio para el enaltecimiento y lo que conduce a la humillación, y avanzamos en nuestra comprensión del universo físico, el ser humano, la sociedad y la vida del espíritu. El amor crece con el conocimiento, y la verdadera comprensión se ve reforzada por el amor. Se evita la falsa dicotomía entre el corazón y la mente.

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Reuniones Devocionales

El servicio y la adoración están en el centro del patrón de vida de la comunidad que los bahá'ís de todo el mundo están tratando de crear. Son dos elementos distintos, pero inseparables que impulsan hacia delante la vida de la comunidad.

La oración es parte integral de la vida bahá'í, ya sea a nivel del individuo, la comunidad o las instituciones. Los bahá'ís vuelcan sus corazones en oración a Dios varias ocasiones durante el día— implorando Su ayuda, suplicándole en nombre de los seres queridos, ofreciendo alabanza y gratitud, y buscando confirmaciones y guía divinas.

Los bahá'ís también organizan reuniones en las que ellos y otros amigos, se unen en oración, a menudo en sus hogares. Estas reuniones devocionales sirven para despertar susceptibilidades espirituales en los participantes, y junto a los actos de servicio que realizan, dan lugar a un patrón de vida comunitaria que se infunde con el espíritu de devoción y se centra en el logro de la prosperidad espiritual y material.

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Bahá’u’lláh ha trazado el círculo de la unidad; ha hecho un diseño para la unidad de todos los pueblos, y para que todos se reúnan bajo la sombra de la unidad universal. Esta es la obra de la Munificencia Divina, y todos debemos esforzarnos con alma y corazón hasta que la realidad de la unidad se consiga entre nosotros, y de acuerdo con lo que trabajemos, se nos proporcionarán las fuerzas.
— ‘Abdu’l-Bahá